
abril 12, 2010
Let your mind scape

marzo 31, 2010
Entre tu orgullo y mi deseo
febrero 11, 2010
Cuando todo fluye con tanta naturalidad:
.jpg)
Y es que de una u otra forma es gratificante encontrar gente que comparte tu misma pasión, esa pasión que nos llena, el escribir.
Porque cuando se trata de escribir todo fluye con tanta naturalidad, es mi manera de expresar todo aquello que mis labios no pueden pronunciar.
Es mi manera de decir cuánto quiero vivir.
Es mi manera de liberar esa diversidad de sentimientos que me invaden día a día.
Como una amiga me dijo una vez es como abrir tu corazón y plasmar todo lo que hay en él con simples palabras.
Y es que no hay mucho que decir, cuando algo te apasiona de verdad lo demás sobra.
enero 29, 2010
Together

Un pacto con el silencio.

Tenía que mantener mis sentimientos guardados, de eso se trataba este pacto, prometí que no sabrías más de mí y lo cumplí, hice un pacto con el silencio, debo admitir que al principio me costo, me debía prometer a mi misma callar absolutamente todo, no mencionarte jamás, a cambio el silencio me prometía el olvido, al principio lo dudé no quería olvidarte, porque sabía que no podría callar. No me gustaba que ese olvido por momentos tan deseado venga atado a con el hecho de sacarte definitivamente de mi vocabulario. La verdad pensé que las cosas serian más sencillas, que de esto se encargaría el olvido y que el silencio me ayudaría a callar, porque una vez me dijo cuanto más rápido aprendas a no mencionarlo más fácil será para que el olvido se lo lleve consigo.
Algunas reflexiones de mi propia vida II

He aprendido que cada caída significa un nuevo comienzo.
Que a cada pelea significa una nueva oportunidad.
He aprendido que si le sonríes a la vida esta te sonreirá de vuelta.
He aprendido que los años pasan y pasan pero los amigos y la familia quedan.
He aprendido a vivir el momento.
No importan cuantas oportunidades te de la vida aprovéchalas como si fueran únicas.
Porque nunca dejas de aprender.
diciembre 27, 2009
La banca de los recuerdos III

Era una mañana gris y con un poco de lluvia, Alicia algo dormida todavía se levanta de la cama y se mira al espejo, la mala noche se hacía notar en sus ojeras. Hace más de una semana que no podía conciliar el sueño durante las noches y cuando lo lograba solo terminaba atormentándose más, con esos sueños tan vividos de los cuales le costaba despertar. No podía evitar huir de esa realidad, no tenía el valor y la firmeza para enfrentarla. Había sido la semana más lenta de su vida, los días parecían no terminar jamás, y los minutos solo le hacían recordar esos temores que por más que los evadía sabía que algún día pasarían.
El día trascurrió lentamente, llego la hora del almuerzo, Alicia no probó bocado alguno, solo se sentó a la mesa a esperar el ocaso, y con él su paseo de abril, eran casi las cinco cuando Alicia se paró de la mesa y subió a su habitación, tomo su vestido rojo y se lo puso como de costumbre, los nervios la invadieron como la primera vez, estaba algo confundida, tomo un cigarrillo y lo encendió mientras se acercaba a la ventana, no sabía de dónde venía toda esta confusión, mil y un preguntas vinieron a su mente, mientras trataba de respirar de un aire lleno de dudas, nunca le había pasado esto antes, era peor que la primera vez, un conjunto de emociones en un solo sentir, no lo podía si quiera definir, entre cuestionamientos de rutina, sensaciones de angustia, y una total incertidumbre, termino el cigarrillo y se dispuso a salir.
Todavía algo nerviosa, pero decida, sabía que algo no andaba bien, y tenía que saber que era, ya en la puerta de su casa miro la calle, que estaba mas vacía que de costumbre, cerró la puerta y se dispuso a caminar, sentía todas las miradas en ella, como si todos supieran lo que iba a pasar.
Intentando perderse en sus propios pensamientos siguió su camino de siempre, acelerando cada vez más el paso, llego a su banca de siempre, se sentó y a su lado había un sobre con su nombre, ella lo tomo en sus manos y subió la mirada, el ya no estaba mirándola desde la ventana, fue entonces cuando Alicia supo lo que estaba pasando, no estaba segura de que debía hacer, unas cuantas lagrimas se deslizaron por su cara al tiempo que se paraba y se dirigía a su casa, entro y subió de frente a su habitación, dejo la carta en su cama y se acerco a la ventana, no tenía el valor suficiente como para leerla en ese momento, aun no terminaba de asimilar lo ocurrido.
diciembre 23, 2009
Necesidad

Después de unas pastillas para dormir y unas cuantas tazas de café, mala combinación debo decir, mi corazón empieza a latir más fuerte, mi respiración se acelera, estoy al borde de la histeria, la desesperación se ha vuelto mi mejor aliada y la ansiedad mi compañera de todos los días, y es que es lo único que me queda ahora que no estás aquí, y es que esa soledad en la que me dejaste es lo único que me prueba a mi misma que existías y que no eras una simple creación de mi tonta imaginación. Por lo menos tenía la certeza que todos esos momentos que vivimos juntos fueron realidad, como dije fueron porque nunca volverán, ni mis deseos mas profundos son tan fuertes como para traerte de vuelta. Porque creo estar enloqueciendo, pero supongo que estará bien, además es la única forma en la que mi subconsciente no te pierde. Porque es mejor en mi locura tenerte que en mi mente perderte.